Cuando tenía 8 años (esa edad mágica en la que aprendemos a andar en bicicleta, a dividir, a leer de corridito, entre tantas otras cosas útiles en nuestra vida adulta) todo me sorprendía, podría decirse que era un chiquillo impresionable, demasiado diría yo, o que a veces pecaba de inocente, pero muchas cosas solían sorprenderme como ya lo dije, y era muy fácil de engañar en aquel entonces. Algo que recuerdo muy bien y que añoro en estos días es la emoción que sentía al descubrir y aprender cosas nuevas, incluso podría llamarlo excitación, que en aquel entonces carecía de libido y esa emoción era lo mas cercano que tenía, pero ultimamente parece que estoy medio estancado, y aunque sigo aprendiendo algunas cosas ya sea por la experiencia en la chamba, al leer artículos, noticias, textos técnicos, etc, esa emoción que sentía al descubrir cosas nuevas no es la misma, algo falta.
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